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Tendencias en cabello
CORTOS, POR LA VUELTA.
Estar peinada sin llegar nunca a verse como recién salida de la peluquería: sobre esta consigna de base, esta temporada los creadores se han lanzado a imaginar. Y cómo, porque a los ya ultra vistos flequillos y largos larguísimos estilo Flower Power, se suma una variante de corto que mezcla magistralmente la vanguardia y lo retro. Algunos ya lo llaman neo o semi garlón pero, más allá de las denominaciones, la idea es una sola: lucir una melena que, sin ir nunca mucho más allá de los lóbulos de las orejas, deje jugar con las mechas encontradas, los contrastes cromáticos y hasta con los volúmenes. Una suerte de “revoltijo piloso” cuidadosamente descuidado y capaz de adaptarse a los más diversos looks. Por algo habla también de cortes “transformer es decir, aptos para ser cambiados a piacere de su portadora.
Looks para cabello corto
LIBRES, COMO LOS MUCHACHOS.
Deportiva, atlética y hasta bronceada (en la jugadísima propuesta de Gabrielle Coco Chanel) o bien misteriosa y sensual, en la impactante opción que proponía Hollywood en su época de oro, con divas lánguidas y eternamente aferradas a sus kilométricas boquillas. Esas dos fueron, sucesivamente, las nuevas alternativas de belleza femenina en los llamados Años Locos y tuvieron en común las diminutas melenas que, a modo de casquetes o coronas de rulos, rematan las cabezas de sus protagonistas. ¿La idea? Crear un peinado que, tanto por su simplicidad como por la clase de movimientos que otorgaba, hiciera de las mujeres seres más autónomos y libres. Gracias a esta nueva tendencia, las féminas pudieron por fin librarse del extenuante ritual de los bucles, las pinzas y los “piquitos”, de los peinados estilo pastelería y hasta de la maldición del pelo como una capa de plomo en pleno verano. Atraída por la idea de suprimir la diferencia entre los sexos, lentamente la moda se torna casi unisex, y la figura femenina (antes rebosante de curvas, de proas y de popas) comienza a parecerse a la de un muchachito, que en francés se dice garcon. De allí el nombre de estos nuevos peinados cortos y de apariencia varonil, ideales para acompañar con los suéteres y los pantalones anchos sacados de la galera de Coco. Un corte a la garlón, entonces, era lo que descubría la nuca de las chicas, dejando el cuello bien a la vista como para poder exponer sobre él las mil y una vueltas de collar de perlas o bien la nada misma. Poco a poco, las melenas estrictas de los primeros días fueron dejando paso a versiones más favorecedoras, llenas de rulos o bien con flequillos debajo de los cuales asomaban miradas orientales saturadas de delineador. De acuerdo con los historiadores de la moda, ninguna de estas transformaciones fue casual, sino consistente con toda una renovación visible en la pintura, en el diseño y en la arquitectura, que privilegiaba las líneas geométricas por sobre todas las cosas y que, con el tiempo, llegaría a conocerse como Art Decó.
BOB: CUANDO ELCORTO REGRESA CON GLORIA
Corrían los 6o cuando, entre consignas hippies y un definitivo adiós a los complicados peinados de las dos décadas anteriores, el corte “corto” resurgió de sus propias cenizas y volvió a tentar a las damas con su oferta de elegancia cómoda. Según los expertos, esta nueva versión del corto brotó en Londres y de las tijeras de Vidal Sasson, una suerte de “gloria” peluqueril a quien se le ocurrió (y con mucho criterio) que una mujer inquieta como la de aquellos años no podía encadenarse al secador durante horas. Por eso, propuso un peinado geométrico y con volumen que hasta despeinado resultaba sentador y al que denominaron “Bob”. Fue una sensación. Tampoco era para menos: el tan mentado corte se llevaba de maravillas con toda clase de prendas, era fácil de mantener a raya con sólo un poco de spray y permitía que su dueña bailara a gusto sin desordenarse jamás. La mítica modelo Twiggy, aquella de la flacura extrema en pleno imperio Bardot, fue una de las principales promotoras de esta nueva versión de la melenita sexyy millones de damiselas decidieron encolumnarse tras las huestes pelicortas, tan a tono con los diseños despojados y los trazos rectos de la moda de entonces.
Pelos cortos 2011
LA REVOLUCIÓN DE LOS CORTOS.
HACE OCHENTA AÑOS LAS MUJERES DIJIMOS “BASTA”.Y JUNTO CON LA VERTIGINOSA SUBIDA DE LOS RUEDOS, COMENZAMOS A LUCIR CABEZAS QUE HASTA ENTONCES SÓLO USABAN LOS HOMBRES: MELENA. FLEQUILLOS Y NUCAS DESPEJADAS. NACÍA EL ESTILO GARCON.Y ESTALLABA LA POLÉMICA.
DURANTE SIGLOS, cuando la belleza (o, llegado el caso, una suculenta herencia) era lo único con lo que una mujer contaba para poder —como se decía entonces— “casarse bien”, el pelo de las jóvenes casaderas era prácticamente una cuestión de Estado. Mejor dicho: un tema en el que todos, empezando por la familia, siguiendo por los vecinos y así hasta el último de los mortales, parecía tener algo que decir. Puede que ahora todo esto suene a historia antigua, pero lo cierto es que con el cabello de una soltera no se jugaba y ni siquiera su propia poseedora podía disponer de él libremente, más que para rizarlo, perfumarlo, forzarlo y peinarlo tal y como lo indicaba la moda de rigor. Nada de colores extraños, extravagancia de “artistas y mujeres de mala vida”, ni de cortes intempestivos. Sólo las novicias —y en un gesto de suprema renunciase despojaban de sus cabelleras al ingresar al mundo religioso. Hacia fines de la Primera Guerra Mundial, en 1918, algo en la mentalidad de las damas había cambiado para siempre. Los rigores bélicos no sólo habían puesto a muchas de ellas, por primera vez, en la obligación de trabajar, sino que esa misma salida al mundo les había revelado también un universo entero de nuevas posibilidades. Y la moda, como un termómetro social insobornable, reflejó a la perfección aquellos nuevos aires de libertad que empezaban a respirarse. El tremebundo corset (una suerte de compactadora de curvas padecida de generación en generación), empezó a ceder paso al corpino, del todo más práctico y sensual. Los ruedos empezaron a mutar: el tobillo dejó de ser una visión prohibida y emergió, triunfal. En sólo una década más, las rodillas (¡las rodillas!) asomaban por debajo de faldas nunca antes tan cortas. Y, al tiempo que abuelas y tías se infartaban, también el pelo comenzaba su transformación definitiva.
Peinados de pelo liso paso a paso
Look 1: Liso.
El cepillo de púas incluso consigue controlar rápidamente un pelo rebelde.
Un look elegante, que se adapta a cualquier circunstancia: El corte “bob” en degradé se peina después del lavado haciendo una raya ladeada y secando el pelo con aire tibio y un cepillo de púas. En el caso de optar por una caída ligera y vaporosa, como la que tiene la modelo a la derecha, no se utiliza un fijador sino que se vaporiza el pelo únicamente con un toque de laca de brillo para conferir glamour
Peinados faciles
Alegre onda exterior.
Los “bob’s” tienen muchas facetas, especialmente si las puntas se peinan, según la ocasión, hacia dentro o fuera. Para este alegre movimiento de puntas sólo se necesita un cepillo redondo.
Corte bob rizado
¡Sí que es posible compaginar rizos con un corte “bob“! El pelo se corta preferentemente en estado seco para que las tijeras puedan seguir el movimiento y la caída del cabello.
Corte de pelo escalonado
Puntas sueltas y vaporosas contrastan con una parte superior voluminosa. Un pelo grueso se escalona y se desfila con navaja.









